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María Laura Marranzini

Conducta alimentaria

La voz interna que evalúa lo que comes

El diálogo interno alrededor de la comida se aprende y se puede modificar. Cómo funciona la voz que juzga cada plato y qué se trabaja en terapia.

María Laura Marranzini Rizek, M.A. 7 minutos de lectura.

Hay una voz que aparece cuando comemos. Dice cosas como "eso no deberías comerlo", "hoy te portaste mal", "mañana me toca salir a correr además del pilates porque comí mucho".

Esa voz no es tuya de nacimiento. Se aprende, y por eso se puede modificar.

Es también una experiencia bastante universal. No importa qué tan exitoso, consciente o inteligente seas. Muchas de nuestras decisiones con la comida no se toman desde el cuerpo, sino desde el miedo, la culpa o la exigencia.

De dónde salen esas frases

La voz interna se construye con "verdades" que fuimos acumulando sin revisarlas.

Un ejemplo cotidiano: clasificar una ensalada como buena y una hamburguesa como mala. Nutricionalmente aportan cosas distintas, pero ninguna de las dos convierte a quien la come en mejor o peor persona. La clasificación moral se coló en algún momento y se quedó.

De ahí salen frases que casi todos hemos dicho. "Me porté bien hoy." "Me lo gané." "Hoy es domingo, hoy nada engorda." Todas comparten la misma estructura: la comida como examen y la persona como aprobada o reprobada.

Aquí está el problema. Si amarras tu valor a tu plato o a la balanza, cada comida se convierte en un examen. Y nadie sostiene tres exámenes diarios sin desgastarse.

Comer no es un carnet de identidad.

El costo de esa voz

La autoexigencia alimentaria produce dos resultados, y los dos son malos.

En el primero, la persona cumple. Sigue las reglas, se controla, y vive en tensión permanente con algo que debería ser ordinario.

En el segundo, la persona se agobia hasta que ya le da igual todo y se rebela contra las reglas. Ese punto de rebelión suele terminar en episodios de descontrol, que producen más culpa, que endurecen las reglas otra vez. El ciclo se alimenta solo.

Ninguno de los dos resultados es sostenible, y ninguno tiene que ver con voluntad.

La trampa del futuro ideal

Hay una creencia particularmente costosa: cuando tenga X talla o X peso, ahí voy a ser feliz.

Parece motivadora. En la práctica suele producir más exigencia y más culpa, porque coloca el bienestar en un lugar al que nunca terminas de llegar. Y cuando se llega, es común descubrir que la insatisfacción no se movió.

La imagen corporal no se actualiza sola

La insatisfacción corporal no es proporcional al peso. Es una relación con el propio cuerpo que se construyó durante años, y no se recalibra porque el número en la báscula cambió.

Es común llegar a la meta y que tu percepción de tu imagen corporal se mantenga igual. También es común encontrar cosas nuevas que no gustan: la piel, la forma, la cara. La atención simplemente se muda de objeto.

Muchas personas esperan que bajar de peso resuelva cómo se sienten consigo mismos, y muchas veces no es así. Y suele venir acompañado de una conclusión equivocada, que es que falta bajar más.

La paz no vive en una versión editada de nosotros. Vive en cómo nos hablamos hoy.

Metas desde el cariño, no desde el miedo

Esto no es un argumento contra tener metas. Es un argumento sobre de dónde nacen.

Las metas más sostenibles nacen del cuidado hacia ti. Cuando la meta sale del miedo, el cuerpo se defiende: aparece restricción, rebote, culpa, y el ciclo otra vez. Cuando sale del cuidado, hay margen para fallar sin que todo se derrumbe.

Esta distinción no es retórica. Cambia cómo respondes un día cualquiera en el que las cosas no salieron según el plan.

Qué se trabaja en terapia

El trabajo cognitivo-conductual sobre el diálogo interno tiene pasos concretos.

Identificar el pensamiento. La mayoría de estas frases pasan sin que las registremos. El primer paso es escucharlas.

Examinar la evidencia. Preguntarle a la frase si es cierta, y con qué apoyo. "Comí mal" rara vez sobrevive un examen honesto.

Separar conducta de identidad. Comer algo no te convierte en algo. Es la distinción central de todo este trabajo.

Construir una alternativa creíble. No afirmaciones positivas vacías, que el cerebro rechaza [1]. Frases que puedas sostener.

Requiere esfuerzo. Igual que cultivamos otras metas y el bienestar físico, se puede cultivar una voz interna más amable, más consciente y más alineada con lo que realmente necesitas.

Lo que conviene retener

No somos lo que comemos ni cómo nos vemos. Todos tenemos derecho a disfrutar la comida sin castigo y sin culpa, y eso empieza por hacerse las preguntas correctas desde el cariño y no desde el miedo.

Referencias

  1. Wood JV, Perunovic WQE, Lee JW. Positive self-statements: power for some, peril for others. Psychological Science. 2009;20(7):860-866. PubMed